Todos queremos que nuestros hijos sean personas esforzadas, perseverantes y por sobre todo motivados en sus estudios. No es una tarea fácil, pues todos los jóvenes son distintos y tienen diversas formas de reaccionar frente a las situaciones de la vida. Es por esta razón que les presentamos un estudio sobre cómo fomentar la perseverancia en los hijos.

La investigadora y profesora de psicología de la Universidad de Stanford, Carol Dweck realizó un excelente estudio sobre la perseverancia en los adolescentes y cómo fomentarla incentivando el esfuerzo por sobre los logros, en ella encontró que los estudiantes caen en una de dos categorías:

1.- Mentalidad fija: “Si tengo que trabajar duro, no tengo la capacidad.”

Los estudiantes con una mentalidad fija creen que están pegados con la inteligencia con la que uno nace. Ellos estarían de acuerdo con esta afirmación: “Si tienes que trabajar duro, no tienes la capacidad. Si tienes la capacidad, las cosas van naturalmente a ti”. Cuando fallan, se sienten atrapados. Empiezan a pensar que no son tan talentosos o inteligentes como todo el mundo les ha dicho. Evitan desafíos, temerosos de que no se verán inteligentes.

2.- Mentalidad de crecimiento: “Cuanto más me reto a mi mismo, me vuelvo más inteligente”

Los jóvenes con una mentalidad de crecimiento creen que la inteligencia puede ser cultivada: Mientras más aprenden, más inteligente se vuelven. Estos niños entienden que incluso los genios tienen que trabajar duro. Cuando sufren un revés, ellos creen que pueden mejorar mediante más tiempo y esfuerzo. Ellos valoran más el aprender a verse inteligente. Ellos perseveran a través de tareas difíciles.

 


“Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Aquellos que tienen éxito se lo deben a la perseverancia”

Ramana Maharshi.


 

La investigación sobre perseverancia

El estudio de Dweck sobre fomentar la perseverancia se realizó a alumnos de 10 años que fueron divididos en dos grupos, donde les hizo trabajar en un test de inteligencia. Al primer grupo los elogió por su esfuerzo diciéndoles “Ustedes lo deben haber intentado muy duro”, y al segundo grupo los felicitó por su inteligencia afirmándoles: “Ustedes deben ser muy inteligentes en esto” .

Los estudiantes a quienes elogiaron por el esfuerzo realizado, tendían a tomar la tarea más difícil, pues saben que pueden aprender más, son más propensos a continuar sintiéndose motivados para aprender y retener su confianza cuando los problemas llegan con más fuerza.

Por otro lado, los estudiantes que fueron elogiados por su inteligencia, solicitan la tarea más fácil, sabiendo que había una mayor probabilidad de éxito. Ellos perdieron su confianza en los problemas y pensaron que eran mucho más propensos a inflar sus resultados de las pruebas cuando fuese el momento.

En Aprendizaje Inteligente compartimos plenamente las conclusiones de Carol Dweck, pues el rol fundamental de los padres es supervisar pero DEJAR HACER, no importando el resultado, siempre debemos priorizar el esfuerzo y la actitud por sobre el resultado correcto.

Si queremos que nuestros hijos desarrollen sus propias habilidades, tienen que vivir sus propias experiencias, es decir que mientras más lo intenten, más los debemos felicitar. Es por esta razón que fomentar la perseverancia incentivando el esfuerzo por sobre los logros es la clave.

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