Es muy habitual que los estudiantes tengan problemas para crear hábitos de estudio, especialmente porque hay muchas interrogantes en sus mentes, tales como: ¿cuánto tiempo me tomará mejorar mis resultados?, ¿cuál es la forma más rápida?, ¿cuánto tiempo tengo que invertir para lograrlo?, ¿puedo mejorar de un día para otro o me tomará años?, y finalmente: ¿realmente vale la pena?

 

 

La principal razón por la que muchos jóvenes no se esfuerzan es porque creen que el sacrificio no valdrá la pena y que no verá resultados rápidamente: “Mejorar me tomará mucho esfuerzo y sacrificio,  entonces mejor lo pospongo.” Esto es algo natural en los seres humanos.

La clave para la creación de hábitos de estudio es la siguiente: “Comienza enseñando pequeñas y simples estrategias, entrénalas bien, repítelas, busca que el estudiante obtenga resultados de corto plazo y paralelamente apunta a resultados, previamente definidos, más complejos de mediano y largo plazo.

 


“Sólo hay una cosa que hace que un sueño sea imposible de lograr: el miedo al fracaso”

Paulo Coelho.


 

Los resultados de largo plazo vendrán de la combinación de pequeños logros y constancia. Es fundamental que el estudiante vea resultados de corto plazo, no tienen que ser grandes logros, simplemente necesita saber y sentir que va por el camino correcto:

¿Cómo lograr hábitos de estudio?

1- Resultados inmediatos y medibles: Este tipo de resultados son muy importantes para la motivación, nos ayuda a creer y nos entrega la energía necesaria para seguir intentándolo. En el caso de los estudiantes hay algo que es muy cierto “ver para creer”, por lo que si no ven resultados en un tiempo determinado pierden rápidamente la motivación. Por esto es muy importante comenzar con estrategias SIMPLES, partir de lo básico y más útil. Este es el combustible para resultados más importantes como los hábitos de estudio.

2- Resultados de largo plazo en base a la constancia: Aquí está la clave, cuando se alcanzan resultados de corto plazo y encontramos el compromiso para invertir más tiempo, debemos tomar una segunda decisión: CONSTANCIA por sobre VELOCIDAD.

A.  Es mucho mejor caminar todos los días 15 minutos, que dos veces a la semana 45 minutos.

B.  Mejor comer todos los días un poco de ensalada en cada comida, que un saco de ensalada una vez a la semana.

C.  Mejor estudiar todos los días 30 minutos, que 5 horas un solo día a la semana.

 


Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente te encontrarás haciendo lo imposible

San Francisco de Asís.


La trampa de la velocidad

El gran error que cometen muchos padres es el de apurar los resultados. La impaciencia de buscar resultados de corto plazo, nos lleva a perder los de largo plazo, que son los realmente grandes. Lo realmente valioso es lograr incluir un nuevo “hábito de estudio (algo que hago todos los días)” en nuestra rutina diaria SIN afectarla dramáticamente, de tal forma de que sea algo sostenible en el tiempo. En resumen los grandes resultados se logran con paciencia y dedicación, disfrutando el proceso y haciéndolo parte interesante de nuestras vidas.

Ni en las dietas, ni en los deportes, ni en los negocios, ni en los estudios se logra el éxito de inmediato. Busca los resultados de corto plazo pero consolídalos en un HÁBITO de largo plazo.

Las herramientas académicas conjugan estos dos aspectos, resultados inmediatos y procesos simples que nuestros hijos puedan adoptar como HÁBITO.

Aprovecho de contarles que los niños mayores de 10 años pueden acceder a una clase GRATIS en este link: https://coaching.aprendizajeinteligente.net/ y aprender mucho más sobre los hábitos de estudio.

¡Vamos que se puede!

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